Érase una vez

Esta es la historia de un chico bueno que conoce a una chica buena. Con ella, atrás quedaron los tópicos de que las chicas que merecen la pena solo se fijan en los chicos malos, esos que dejan ver a leguas que solo van a hacer daño. La joven no necesitaba ese amigo que poco después diría ese: “yo nunca te haría eso”. Ella no era de las que soñaba con príncipes azules pero de día se arrimaba al malo de la película; porque había encontrado a su hombre de cuento de verdad. Él era sincero y no le regalaba los oídos con cosas que quería oír, lo que decía era cierto, porque así lo sentía.

Fuente: Pixabay

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Como cualquier comienzo, todo era maravilloso entre ellos, y además con la certeza de que nada malo podría ocurrir. Él no era de esos. Ella lo creía y todos los de su alrededor también. Era una buena elección y por nada había que temer, ya que por fin un buen chico y una buena chica se habían encontrado en el camino para unir los de ambos en uno solo.

A ojos de todos, esta bonita historia de amor iba viento en popa. Sin discusiones, siempre actuando con gran respeto mutuo y una (aparente) sinceridad plena que solo hacía augurar un buen porvenir. En los primeros meses congeniaban a la perfección. Aún faltaba forjar la confianza, lógicamente, pero es que solo estábamos al comienzo de la historia, con lo que no había de qué preocuparse.

El problema surgió cuando el tiempo pasaba y la confianza seguía quedándose relegada en los primeros meses, esos en los que pareces adolescente y haces muchas tonterías, pero que de relación poco hay. Aunque volvemos al hecho de que eran dos buenas personas, incapaces de hacer daño a nadie, con lo que evidentemente su relación tenía solución y nadie iba a salir perjudicado. O eso parecía…

Fuente: Pixabay

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Dos no pelean si uno no quiere, y por ende si uno no quiere dos no construyen un futuro; y esto fue lo que pasó. Ella sabía que las cosas no iban bien, pero aún así creía que merecía la pena luchar por salvar aquello que tenían. Mucho le había costado encontrar ese chico bueno, generoso, que solo piensa en contentar a una mujer. Pero él no tenía las mismas intenciones. A pesar de la ilusión de un principio, de comprometerse a luchar por construir una bonita historia de amor desde el comienzo, las ilusiones que debían haber crecido con el tiempo se desvanecieron poco a poco dejando paso a un cariño, que sí que duraría para siempre, pero que no era suficiente para transformar en un verdadero amor.

Al final, la chica buena se quedó sin chico bueno y un profundo dolor en el corazón. Tras varias semanas de lloros incontrolables aparecieron esos “amigos” de “más tonto es él por dejarte” y de “yo no te haría eso”. Era el momento de etiquetar al malo, pero… ¿Quién lo era en esta relación que sólo había buenos?…

Fuente: Pixabay

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Él por su parte, siguiendo con esa fama de chico bueno, siguió su camino en busca de su verdadera chica buena.

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